La consultoría clásica señala al cliente qué aspectos deben cambiar para alcanzar el éxito, pero aún no responde de manera efectiva a la pregunta clave: ¿cómo implementar ese cambio y adaptarlo a la realidad de la organización?
Han quedado atrás los tiempos de las grandes consultorías que perfeccionaron el arte de recargar presentaciones con cientos de diapositivas—hechas en su mayoría por consultores junior—para luego desvanecerse una vez entregado el informe final del proyecto. En muchos casos, lo que obtuvieron los clientes fueron recomendaciones genéricas y acorde a las últimas tendencias pasajeras, nacidas de metodologías estandarizadas, que se quedaban en la superficie e ignoraban la esencia y particularidad de su negocio, y más importante aún, sus habilidades para implementar tales recomendaciones.
Además, es fundamental reconocer que, tras una consultoría, es imprescindible capacitar a los miembros de la organización. Frecuentemente, las empresas se enfrentan a una carencia crítica de habilidades para ejecutar el cambio propuesto. Muchas veces, faltan competencias comerciales, liderazgo y, en general, una amplia gama de habilidades psicosociales—erróneamente denominadas «blandas»—que resultan esenciales para transformar las estrategias en resultados concretos.
Sin embargo, aunque esencial, no es suficiente complementar la consultoría con una capacitación adecuada. Falta facilitar la adopción del cambio empoderando a los colaboradores clave, convirtiéndolos en agentes activos y comprometidos con la transformación de la organización.
Aquí entra en juego el Coaching, un proceso que invita a individuos y equipos a cambiar su perspectiva, abrirse al cambio y encontrar su manera específica de implementar y vivir el cambio necesario – lo que garantiza que los cambios se aplicarán de manera sostenible en los diferentes niveles de la organización.
En resumen, la verdadera revolución en el mundo de la consultoría no reside únicamente en identificar qué debe cambiar, sino en acompañar a las empresas en el proceso de implementación y en desarrollar las competencias, actitudes y motivadores necesarios para que el cambio sea sostenible y efectivo: la combinación de consultoría, capacitación y coaching.


